En un vehículo o carro de combate moderno ya no basta con tener más protección, más potencia de fuego o mayor movilidad. La diferencia real en el campo de batalla radica en la capacidad de gestionar información en tiempo real y transformarla en decisiones rápidas y precisas.
Ahí es donde entra en juego el sistema de misión de Indra, originalmente desarrollado para los blindados 8x8 Dragón y los futuros Vehículos de Apoyo Cadenas (VAC) del Ejército de Tierra. Un sistema que opera bajo estándares OTAN (STANAG 4745/ NGVA) y actúa como el asistente digital del vehículo, convirtiéndose en una de las piezas clave de la digitalización de las fuerzas terrestres españolas.

¿Qué hace realmente un sistema de misión?
Aunque muchas veces pasa desapercibido frente a elementos más visibles como la estación de armas o los sensores, el sistema de misión es el núcleo que conecta y coordina todo lo que ocurre dentro y fuera del vehículo.
El sistema de misión de Indra integra y gestiona la información procedente de cámaras, sensores, sistemas de comunicaciones, navegación, alertas, autoprotección o sistemas de armas, presentándola de forma clara y ordenada a la tripulación. Su objetivo es reducir la carga cognitiva de los operadores y facilitar la toma de decisiones rápidas, incluso en escenarios de máxima presión.
En Indra definimos este sistema como el elemento que permite transformar los vehículos de combate en plataformas inteligentes, conectadas y preparadas para operar en entornos digitales complejos. Un concepto que será cada vez más importante en los futuros escenarios multidominio.
La clave no está únicamente en disponer de más información, sino en cómo convertirla en conocimiento útil en cuestión de segundos. Esta capacidad aporta soberanía y control sobre el dato, garantizando la máxima fiabilidad y confianza dentro de una cadena de decisión compleja, donde cada milisegundo puede ser crítico.
El sistema de misión de Indra integra y gestiona la información procedente de cámaras, sensores, sistemas de comunicaciones, navegación, alertas, autoprotección o sistemas de armas, presentándola de forma clara y ordenada a la tripulación. Su objetivo es reducir la carga cognitiva de los operadores y facilitar la toma de decisiones rápidas, incluso en escenarios de máxima presión.

Conciencia situacional integral
Uno de los elementos más relevantes del sistema de misión es su capacidad para ofrecer conciencia situacional completa alrededor del vehículo. El sistema integra cámaras visibles y térmicas distribuidas en todo el vehículo para proporcionar una visión de 360 grados en tiempo real, además de información procedente de los sistemas de mando y control o incluso más allá de la línea de visión del propio vehículo, con la información o imágenes procedentes de otros vehículos terrestres o aéreos remotamente tripulados. Esa información puede visualizarse desde distintos puestos y adaptarse según las necesidades de cada misión.
En el caso del 8x8 Dragón, el jefe de vehículo, el tirador y el conductor pueden acceder a la información crítica desde sus propios puestos. Incluso existe redundancia entre puestos o capacidad de delegar permisos según el puesto táctico ocupado, permitiendo que determinadas funciones puedan asumirse desde diferentes posiciones si la situación lo requiere.
El sistema también incorpora ayudas a la conducción, gestión de amenazas, módulos de diagnóstico y control de comunicaciones, creando una arquitectura unificada que simplifica la operación del vehículo en entornos volátiles, inciertos y de alta complejidad.
Todo ello, con una interfaz diseñada para ser rápida, intuitiva y configurable, ya que en un escenario de combate no hay margen para menús complejos ni procesos lentos.
¿Cómo se coordina un vehículo de combate con otras unidades en tiempo real?
El campo de batalla actual ya no se entiende como la acción aislada de una única plataforma. Los vehículos necesitan compartir información constantemente con otras unidades para construir una visión común del entorno operativo: tienen que combatir en red.
Aquí entra en juego el sistema BMS (Battlefield Management System) integrado en el sistema de misión. A través de cartografía digital y actualización permanente de datos, las unidades pueden intercambiar posiciones, alertas, amenazas o información táctica en tiempo real. Esto permite que distintos vehículos operen de forma coordinada y colaborativa, mejorando la capacidad de respuesta y reduciendo tiempos de decisión. En definitiva, aporta una imagen operativa común, unificada, coordinada y actualizada en el que todas las unidades desplegadas sobre el terreno tienen la capacidad de aportar información y de refrendarla según las necesidades de cada misión.

El objetivo final es avanzar hacia una fuerza terrestre totalmente conectada, integrada en entornos de nube de combate y preparada para la futura Brigada de Combate Digital del Ejército de Tierra. Una evolución en la que el sistema de misión tendrá un papel crítico.
Incremento constante de la conciencia situacional
La evolución del 8x8 contempla la incorporación progresiva de nuevas capacidades basadas en herramientas de inteligencia artificial, con el objetivo de reforzar la consciencia situacional, acelerar la interpretación del entorno y seguir potenciando la toma de decisiones.
En este contexto, el sistema LSAS (Local Situational Awareness System) incrementa las capacidades del sistema de misión, ya que permite identificar y clasificar elementos próximos al vehículo, como personas u otras plataformas, amigas o enemigas, proporcionando una visión continua de lo que ocurre alrededor del vehículo para detectar posibles amenazas. El sistema de misión, desde su condición de asistente digital, integra esa información con el resto de sensores y sistemas para ayudar a la tripulación a tomar decisiones con una conciencia situacional completa.

Asimismo, el sistema de misión continúa evolucionando mediante la integración de herramientas de realidad aumentada, orientadas a incrementar la eficacia operativa de la tripulación. Estas capacidades permiten mejorar la toma de decisiones sobre el terreno, incrementando la eficiencia en la forma en que la tripulación accede, interpreta y utiliza la información táctica.
Un sistema en constante evolución
Uno de los aspectos más relevantes del sistema de misión es su concepción, desde la fase de diseño, como un sistema abierto. La arquitectura desarrollada por Indra permite adaptar sus capacidades a diferentes plataformas y evolucionarlas con nuevos sensores, sistemas de comunicación o tecnologías futuras, de forma incremental para dar respuesta a las exigencias de los escenarios geopolíticos cambiantes. Eso abre la puerta tanto a la modernización de vehículos existentes como a su integración en nuevos programas.
La propia compañía ha puesto en marcha un laboratorio avanzado que replica el vehículo y su entorno operativo, a modo de 'gemelo digital' para seguir desarrollando y probando el sistema durante todo su ciclo de vida. Este entorno permite analizar nuevas configuraciones, validar interoperabilidad y entrenar a las tripulaciones antes de operar sobre los propios vehículos. De este modo, acompañamos al usuario final y le ayudamos a adaptarse al salto tecnológico que supone el uso de esta nueva familia de sistemas y vehículos avanzados terrestres.

Integración con drones y otros vehículos no tripulados
Por último, otro paso adelante que están llevando a cabo tanto el 8X8 Dragon como el sistema de misión es la integración con nuevos sistemas no tripulados, como el UAV VECTOR y el UGV ALANO, reforzando así la capacidad para operar en escenarios colaborativos cada vez más complejos y demostrando que se sitúan en la vanguardia tecnológica de los vehículos terrestres, con capacidades avanzadas orientadas a la operación futura.
Estos avances han sido puestos en práctica recientemente en los ejercicios Fuerza Futura TEC 3, organizados por el Ejército de Tierra, donde desde Indra tuvimos la oportunidad de evidenciar que todos estos avances ya no son solo una visión tecnológica, sino que se han convertido en una realidad operativa que demandan las Fuerzas Armadas. Además, durante estos ejercicios, el sistema de misión pudo demostrar sus capacidades ante destacadas personalidades como S. M. el Rey Felipe VI y altos mandos del Ejército de Tierra y representantes de la OTAN.
Sistema de misión: el centro neurálgico del vehículo
La evolución de este tipo de sistemas refleja cómo están cambiando los vehículos de combate modernos. El valor ya no reside únicamente en la plataforma física, sino que cada vez pesa más la capacidad de integrar sensores, automatizar procesos, compartir información y ayudar a los operadores a decidir más rápido y mejor. Por ello, el sistema de misión deja de ser un componente secundario para convertirse en el centro neurálgico del vehículo, apoyando a las Fuerzas Armadas en el éxito de operaciones críticas.
El sistema LSAS (Local Situational Awareness System) incrementa las capacidades del sistema de misión, ya que permite identificar y clasificar elementos próximos al vehículo, como personas u otras plataformas, amigas o enemigas, proporcionando una visión continua de lo que ocurre alrededor del vehículo para detectar posibles amenazas.

