¿Cómo se fabrica un carro de combate? ¿Es como producir un automóvil?

El desarrollo requiere de un proceso de ingeniería altamente especializado, convirtiendo cada blindado en una pieza única
Ambos, tanto un carro de combate como un automóvil, tienen ruedas, te llevan del punto A al punto B y se desplazan por tierra, e incluso tienen en común otros elementos como volante, motor, transmisión, sistema de suspensiones, entre otros muchos. Hasta ahí las similitudes, porque un carro combate y un automóvil son dos tipos de vehículo bien diferentes.
Frente a la producción en masa y la estandarización propia de la industria automovilística, la industria de Defensa sigue manteniendo su apuesta por la precisión y la personalización tecnológica. No se trata solo fabricar vehículos, sino de diseñarlos acorde a las exigencias particulares de cada entorno, convirtiendo su fabricación en una labor casi artesanal.
Fabricar un carro de combate no es solo blindar un vehículo con acero. Se trata de diseñar y desarrollar una plataforma táctica de alta protección, con potencia de fuego de gran calibre, que integre sistemas complejos de modelos modernos. Además, debe adecuarse al perfil y las necesidades de cada ejército.
Este desarrollo como plataforma multifuncional requiere de un proceso de ingeniería altamente especializado, convirtiendo cada blindado en una pieza única y se aleja del concepto de producción en masa que tanto caracteriza a los vehículos tradicionales.
El ciclo completo de un carro de combate
El desarrollo de un carro de combate es un proceso complejo que arranca con una fase de diseño que puede prolongarse durante meses. En esta etapa se definen al milímetro los requisitos operativos, logísticos y tecnológicos que deberá cumplir el vehículo según el entorno y las misiones en las que será desplegado.
Gracias a herramientas avanzadas como el modelado 3D, el gemelo digital o la simulación de amenazas en tiempo real, es posible validar virtualmente el diseño antes de fabricar cualquier componente. Esto no solo permite detectar errores desde el inicio, sino también adaptar el blindado a los desafíos específicos del terreno.
Tras la etapa de diseño, comienza una de las fases más sofisticadas: la integración de sistemas. Aquí es donde el carro deja de ser una estructura mecánica para convertirse en una plataforma conectada. Sensores perimetrales de alta sensibilidad, visión térmica y nocturna, navegación táctica sin GPS, comunicaciones encriptadas, protección activa frente a drones o amenazas guiadas… Todo debe funcionar de forma coordinada y en tiempo real.

La interoperabilidad es crítica, ya que los distintos sistemas (armamento, sensores, comunicaciones, etc.) deben trabajar en sinergia, alimentarse mutuamente de datos y operar en conexión con otras unidades. Esta arquitectura modular y conectada convierte al blindado en un nodo inteligente dentro del campo de batalla.
Solo tras superar exhaustivas pruebas funcionales y validaciones operativas, el vehículo se personaliza según la unidad de destino, quedando listo para su incorporación definitiva al entorno táctico.
Indra Land Vehicles, motor de crecimiento industrial
La creación de la división Land Vehicles posiciona a Indra como empresa líder en la producción, evolución y mantenimiento a lo largo de todo su ciclo de vida de vehículos militares de ruedas y cadenas. Un paso que la compañía da de forma natural toda vez que ya es la empresa líder en Europa en el desarrollo de soluciones tecnológicas y sistemas para plataformas terrestres.
En el marco de una estrategia orientada a la soberanía tecnológica nacional, el principal objetivo de Indra Land Vehicles es la fabricación de vehículos blindados de nueva generación en territorio nacional, manteniendo el conocimiento y autoridad sobre su diseño. Estos deben ser capaces de operar en los entornos más exigentes, incorporando sistemas electrónicos de última generación, capacidades de mando y control en tiempo real, y mejoras en la seguridad de la tripulación.
La actualidad internacional, marcada por la creciente inestabilidad geopolítica, ha convertido la modernización de las capacidades terrestres nacionales en una misión prioritaria para cualquier nación. Esta evolución en las necesidades tácticas supone, a su vez, una evolución en los vehículos blindados. Se necesitan plataformas cada vez más versátiles y tecnológicamente avanzadas para actuar en cualquier momento, y en los entornos más exigentes.
Con la creación de esta nueva división, Indra da un paso decisivo hacia la modernización del combate terrestre y refuerza su papel como motor de una defensa nacional más autónoma, resiliente y tecnológicamente soberana.
El desarrollo de un carro de combate es un proceso complejo que arranca con una fase de diseño que puede prolongarse durante meses. En esta etapa se definen al milímetro los requisitos operativos, logísticos y tecnológicos que deberá cumplir el vehículo según el entorno y las misiones en las que será desplegado.
